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Last song — priv.

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Last song — priv.

Mensaje por James W. Kensington el Miér Ago 26, 2015 5:34 am

01 de Julio de 2015, 01:30h
The O2 Arena, sala Vip.



El concierto ha sido una auténtica pasada. Una experiencia inmejorable, de la que James ha disfrutado al máximo. Le duelen las rodillas se saltar como un loco, y la garganta de haber cantado a gritos todas y cada una de las canciones. Pero el alcohol cura las heridas, y él lleva un rato aliviándose la tráquea a base de Jack Daniels. Un par de copas, y nada más, para disfrutar de la mejor parte de los conciertos: las fiestas de después. Ya ha felicitado al grupo, a cuyos miembros conocía con anterioridad, y se han hecho un profesionalísimo reportaje de selfies que estarán rulando por internet en muy poco tiempo. También ha saludado a viejos conocidos, amistades que son más pose que otra cosa, y ha brindado con los que son, verdaderamente, sus amigos. Lo está pasando bien, sin lugar a dudas, porque es gratificante poder hacer por una vez algo que él mismo ha elegido.

Lleva un tiempo sin tomar decisiones relevantes, aunque parezca mentira. Se supone que está en esa etapa dela juventud en la que uno se equivoca, comete errores, y aprende de ellos. Pero a James no le está permitido meter la pata, así como no le está permitido tomar decisiones. Pues siempre hay alguien que tiene un consejo preparado, una indicación con la que alterar cualquiera que fuera su voluntad inicial. Lo peor es todo es que, después, todos esos actúan como si le estuvieran quitando un peso de encima al próximo monarca, cuando en realidad sólo lo hacen sentir aún más perdido. Menudas brújulas.

Pero no importa, porque ahora está feliz. Se lo está pasando bien, y ninguna preocupación podrá estropear su noche. Se aleja de la mesa de las bebidas después de haber puesto un poco de hielo en su copa, y camina hacia un extremo de la sala. Allí está el pequeño balcón que da al exterior, por donde el aire fresco se hace partícipe en el pesado ambiente de la fiesta. Hace calor, eso sí, y la brisa le sacude el pelo en cuanto pone un pie fuera. No es un espacio muy amplio, pero parece estar ya ocupado por una figura estrecha. James apenas la mira, siente como si hubiese interrumpido algo y se apresura a disculparse. —Ah, perdón, no sabía que...— Enmudece. Sólo el movimiento de la cabeza de la chica se le hace tan familiar, que sabe de sobra de quién se trata. —Vaya.— El hielo enfría el vaso, y crea regueros de gotitas que adornan el cristal.—No sabía que vendrías.— Porque, de ser así, ¿él habría ido también?

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Re: Last song — priv.

Mensaje por D. Clover Abbott el Miér Ago 26, 2015 6:52 am

01 de Julio de 2015, 01:30h
The O2 Arena, sala Vip.



Aquella era una de las ventajas de su posición social. De la posición social de su padre, mejor dicho, pero el puesto del hombre repercutía directamente en el resto de miembros de la familia Abbott y aunque Clover renegaba completamente del mundo de falsedad que la rodeaba, debía reconocer que en el mismo momento que las entradas llegaron a sus manos había estado planeando la noche. Bueno, la rubia no era de las que planeaban, pero si había decidido salir a cenar con sus amigas antes del concierto para coger fuerzas para la que parecía ser una noche inolvidable.

Risas, canciones cantadas a pleno pulmón, más risas, saltos, más risas, bailes... Todo parecía repetirse una y otra vez y, al mismo tiempo, era como si fuera completamente nuevo. Se había cruzado con muchas chicas de su edad vestidas como si fueran a pasar una noche en el teatro y subidas a tacones infinitos. Ella, por su parte, calzaba sus viejas converse, aquellas que había decorado ella misma, y su atuendo no podía ser más sencillo y cómodo: unos shorts y una camiseta blanca que había vivido épocas mejores y dejaba al descubierto uno de sus hombros. Su melena rubia se movía al ritmo de la música y sabía que su garganta se resentiría al día siguiente.

La necesidad de tomar aire la había llevado a alejarse de sus amigas, copa en mano, buscando un momento de paz en toda aquella locura. Tenía las mejillas sonrojadas y le dolían de reír a carcajadas. Estaba siendo una buena noche. La soledad no duró demasiado y no le hizo falta darse la vuelta para saber quién era. Para bien o para mal, reconocería su voz entre un millón. Sus ojos claros se encontraron con los de él y no supo muy bien cómo reaccionar. Lo habían sido todo y ya no eran nada. —Hola. —las comisuras de sus labios se elevaron para formar una mínima sonrisa. —Yo tampoco sabía que ibas a venir... ¿Te lo has pasado bien? —le formuló la pregunta en el mismo tono tranquilo que se la habría formulado a un desconocido, aunque ellos no lo fueran. No le había visto durante el concierto, pero no era extraño puesto que no había apartado su mirada del escenario más que para hablar con sus amigas o ir a buscar algo de beber.

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Re: Last song — priv.

Mensaje por James W. Kensington el Vie Ago 28, 2015 5:35 am


Es raro. Muy raro. Pero, sobre todo, es difícil.

Traga saliva, porque por un momento no tiene muy claro si debe darse la vuelta y marcharse, volver a perderse entre la multitud y no exponerse a aquellos dos ojos azules que llegó a memorizar. Pero, sin saber muy bien por qué, se sorprende a sí mismo dando un paso al frente, y luego otro, hasta que se encuentra a cielo abierto y con el pecho pegado a la barandilla de piedra. Eso sí, lejos de ella. Lo suficientemente lejos como que sus manos no se toquen si alguno de los dos decide extenderla hacia el otro. Porque, eso sí que sería raro. No es que, de pronto, no sepa qué decirle. De hecho, hace muchísimo tiempo que dejó de saber cómo hablarle a Clover. Antes, incluso, de que su relación finalizase.

Bueno, me gusta este grupo.— Agacha la cabeza, sintiéndose un idiota. Claro que eso ella ya lo sabe. Ambas cosas, quiero decir; que le gusta ese grupo, y que es un poco idiota. O un montón, dependiendo de por donde se mire. —Sí, la verdad es que sí. Ha estado bien.— Asiente también con la cabeza. Entonces, sonríe. —Bueno, no ha sido tan impresionante como el último de los Rolling, ¿Te acuerdas? El concierto de mi vida.— Sus ojos se han perdido en el cielo oscuro, y él se ha perdido en los recuerdos. Da una risotada, echando la cabeza hacia atrás. —Rompiste la cámara de ese tipo, el amigo de mi hermano. ¿Cómo se llamaba? ¿Robin?— sacude la cabeza, entre carcajadas. Sólo entonces la mira, y la risa se extingue dejando sólo una sonrisa. Quizá no sea el mejor momento para recordar viejos tiempos, pero no ha podido evitarlo.

De pronto, se siente incómodo. Sus hombros se tensan involuntariamente, se lleva una mano a la nuca y tose levemente. Lo último que quiere es incomodarla a ella, o recibir una de esas miradas heladas que -está seguro- seguirán poniéndole los pelos de punta.


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Re: Last song — priv.

Mensaje por D. Clover Abbott el Vie Ago 28, 2015 8:25 am



Una de las cosas que más echaba de menos de estar con el, aparte, claro está, del hecho de salir juntos, era que James nunca había hecho que se sintiera incómoda en el mundo de las falsas apariencias en el que los dos vivían. Él no la miraba como si fuera un perro con tras cabezas, ni parecía avergonzarse de ella. Hasta que se supo que él era el heredero legítimo y todo comenzó a ir cuesta abajo. De un día para otro dejó de ser suficiente y, aunque estaba acostumbrada a no serlo para otras personas, no pensó que pudiera pasar lo mismo con él.

Imaginó que se marcharía. ¿Cuántas veces habían estado a solas desde que su relación había terminado? Pocas. Podía contarlas con los dedos y le sobraban. Sorprendentemente, Jem comenzó a avanzar en su dirección, aunque mantuvo las distancias. —Ya, lo sé. —respondió cuando dijo que le gustaba aquel grupo. Claro que lo sabía. Sabía muchas cosas, igual que él. Las comisuras de sus labios se elevan para dibujar una sonrisa divertida. —Creo que nada podrá superar ese concierto en particular. —sonrió. Sería difícil, muy difícil. El recuerdo de la cámara rota hace que una carcajada alegre y casi infantil se una a las risas de James, hasta que sus miradas se encuentran y éstas se van extinguiendo poco a poco. —Pensé que iba a matarme, la verdad. Aunque fue su culpa. Le avisé de mi torpeza. —encogió un hombro ligeramente. Para ella, el haber avisado la liberaba de todo tipo de culpa. —Fue inolvidable, sí. —agregó en tono soñador. Era cómico que ninguno de los motivos por los que ese concierto en particular no se borrará de su memoria tuviera que ver con el grupo en sí.

Él tosió, ella suspiró y los dos volvieron a mirar al frente. —¿Qué tal está tu padre? —preguntó, en tono apenas audible. Sabía lo que decía la prensa, por supuesto, igual que también sabía que no se podía confiar en la mitad de las cosas que se leían en los periódicos o se veían en la televisión. —¿Qué tal llevas todo esto de ser el futuro rey? —suspiró. ¿Ha merecido la pena? Ésa era la pregunta que quería haber hecho, pero se controló. Había perdido un millón de cosas y su relación era una de ellas, aunque por el modo en que incluso su amistad había ido resquebrajándose poco a poco, sabía que no le había importado. No tanto como a ella.

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Re: Last song — priv.

Mensaje por James W. Kensington el Dom Ago 30, 2015 8:43 am



Antes, estar con ella era lo más fácil del mundo. Escapar de los agobios de la corona y poder pasar un rato con Clover jamás había tenido precio para él, y en numerosas ocasiones se sorprendía a sí mismo con el móvil entre las manos, su contacto seleccionado, a punto de seleccionar la opción de llamada. Pero la rubia ya no podía ser una forma de escape, no podía llamarla cada vez que necesitase respirar. Porque no es justo, y él no puede permitirse ser tan egoísta con ella. Han tomado una decisión, y deben mantenerse en ella hasta el final. James sigue excusándose en que, realmente, la está protegiendo. Que está haciendo lo mejor que puede hacer por ella, porque no puede arrastrarla al caos en que su vida se ha convertido. No puede cargar su peso en ella, ya no, porque el peso se ha multiplicado por números desorbitados. No es justo hacerla partícipe de toda esa mierda, de todos esos problemas. Pues, a fin de cuentas, su madre tiene razón: ese no es su mundo, no es su deber arrastrar las cargas que eso supone.

Claro que lo recuerda. Igual que él recuerda tantísimas cosas de ella. Todo. —El viaje a Italia. Eso estuvo bastante bien.— Vuelve a sonreír, de nuevo presa de los recuerdos. Sabe perfectamente dónde tiene guardadas todas esas fotos, aunque no necesita volver a verlas para recordar cada una de las cosas que vivieron. —Lo hiciste, pero no te creyó. Incluso yo le advertí. —Se encoje de hombros. La torpeza de la chica siempre le ha parecido una de sus cosas más características, y también más divertidas.  

Clava la vista al frente, en la oscuridad húmeda de la noche londinense. El calor se le pega a la piel, pegajoso e incómodo. Pero nada en esa situación puede parecer más incómodo que la propia situación en sí. James traga saliva. Su padre. ¿Puede decirle la verdad, o tiene que arrastrar de nuevo esa basura de discurso que la Casa Real se empeña en airear? Cierra los ojos, solo un segundo. Jodido. Bien jodido.Bien. — Escupe. Su tono es neutro, detesta mentirle a ella y mentirse a sí mismo. —Estable ya sabes. Es un hombre fuerte.—Intenta arreglarlo como puede, porque no puede decirle que se está muriendo. No puede decirlo en voz alta porque no quiere oírlo en su propia voz.

La siguiente pregunta se le clava, como una jodida espada. Lo enfría, totalmente, deshaciendo la sofocante sensación de calor para envolverlo en un sudor frío e incómodo. Gira la cabeza, con lentitud, y busca desesperadamente los ojos de ella. Le tiembla el ánimo como le hubiera temblado el pulso si no estuviese aferrándose en la balaustrada. Quiere decirle que le queda grande, que no está preparado, que todo eso es una gran bola de mierda. Pero no puede. La cortesía ha sustituido al que un día fue su lenguaje habitual, despreocupado y sucio. Ya no tiene permitido decir palabrotas, maldecir, ni siquiera reír a carcajadas. Porque todo el mundo lo mira, ya no con lupa, si no con un puto microscopio. —Es... raro.— Elige las palabras con cuidado, como le han enseñado últimamente. —Es un trabajo complicado, me refiero a enseñarme todo lo que tengo que aprender, pero la Casa Real está haciendo un trabajo excelente.— Sonríe, falsamente. —He tenido que estudiar muchas cosas, incluso cambiar la firma, pero estoy...— contento con el trabajo, iba a decir, pero justo entonces le flaquea la sonrisa. Gira el cuerpo, y la mira directamente. —Joder, Clover. Todo esto es una mierda.— Lo ha dicho. Ha descuadrado los hombros, ha perdido el porte elegante y ha vuelto a ser sólo un crío larguirucho. Y asustado. Que está cargando sus problemas en la chica que jamás los rechazó. Otra vez.

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Re: Last song — priv.

Mensaje por D. Clover Abbott el Dom Ago 30, 2015 2:14 pm


Aquella situación rozaba el masoquismo. Estar allí, recordando momentos felices vividos juntos no parecía ser una idea aconsejable y, sin embargo, era incapaz de dejar de hacerlo. Italia. La simple mención al país europeo hace que Clover vuelva a sonreír. —Lo pasábamos bien... —murmuró. Sí, lo pasaban bien y, aun así, no fue suficiente como para seguir adelante a pesar de todo. Comprendía la presión que el chico tenía que soportar y no dudó en ofrecerle su apoyo desde el principio. Clover podía ser la vía de escape que él necesitaba y James la rechazó. No comprendía cómo todo podía haber cambiado tan rápido. Todavía lo pensaba, de hecho. Había momentos en los que se sorprendía a sí misma rememorando pequeñas discusiones, intentando averiguar en qué se había equivocado. Qué había hecho mal. —Entonces se lo merecía, por desconfiado. —sentenció, volviendo a sonreír de un modo divertido.

Preguntó por su padre porque quería escuchar su estado por boca del chico. La información de la prensa no le parecía suficiente y sabía que, seguramente, habría sido suavizada. Su respuesta le pilló por sorpresa, por el tono, sobre todo. —Jem... —le llamó por aquel apodo que llevaba tanto tiempo sin pronunciar en voz alta, aunque seguía refiriéndose así en su mente. —Soy yo. —le dijo, como si necesitara recordárselo. Siempre habían podido hablar de todo. ¿Tanto habían cambiado las cosas? Háblame. Eso era lo que suplicaba su mirada celeste. Se estaba comportando como una ilusa, como si el hecho de haber compartido un par de recuerdos hiciera que las cosas volvieran a estar en su lugar. Por mucho que lo hubiera ocultado tras palabras mordaces y miradas desinteresadas durante todo ese tiempo, seguía preocupándose por él. Seguía queriendo formar parte de su vida. Siempre había querido, pero James había puesto tal distancia entre ambos que Clover había pensado que ésta era insalvable.

Necesitaba saber que su nuevo futuro como rey había compensado perder todo lo que tenían. No, no era eso. Puede que lo que necesitara era saber que no era la única que lo echaba de menos. Que no era la única que se arrepentía de haber dejado que todo aquello los separase. James la buscó con la mirada y, por supuesto, la encontró. Asintió con la cabeza, escuchando sus palabras, a pesar de saber que no le estaba contando toda la verdad. Entonces sucedió. James se deshizo de la máscara, dejando ver al muchacho de diecinueve años que se encontraba detrás. Su Jem. Puede que más cansado, más perdido, más desesperado. Pero era él y estaba allí. Fue la rubia quien se encargó de acortar la distancia que los separaba. —¿De verdad es tan horrible? —preguntó. Debía serlo, si había conseguido cambiar tanto a alguien como James. Su mano temblaba ligeramente cuando sus dedos rozaron los de él. Era un contacto simple, inocente, pero hacía tanto que no se atrevía a acercarse tanto que podría haber olvidado lo que era. Le habría gustado abrazarle, pero no sabía si era adecuado.

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